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JOB (I) CICLOS de discursos (cap. 4-31) |
Ciclos de discursos (cap. 4-31). Zofar (cap. 11): Respuesta a Elifaz (cap. 6-7): Respuesta a Bildad (cap. 9-10) |
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Ciclos de discursos (cap. 4-31). |
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El discurso asume una apariencia repetitiva, la cuestión, a pesar de la tragedia del hombre, es simple: ¿por qué el hombre sufre? La respuesta a esta pregunta se desarrolla por dos binarios, el de los amigos y el de Job.
a) Línea de interpretación de los amigos: es la línea de la sabiduría tradicional. La sabiduría de la retribución: si haces el bien, estás bien, por tanto, si estás mal es que has hecho el mal. Es la comprensión de la realidad a través de una esperada justicia. El hombre va en busca de algo que diga que Dios es justo. Esto se encuentra en la respuesta retributiva, que permita afrontar la vida con la certeza de la recompensa, da consolación cuando ve al malvado que triunfa (porque Dios lo castigará tarde o temprano). Esta es la teoría de los amigos: no se pone en crisis por la situación de Job. Si estos viejos discursos no funcionan con Job, la solución no es cambiar la teoría, sino cambiar a Job: inculpan a Job de haber pecado, así la teoría permanece intocable, haría justo su sufrimiento y Dios sería justo en su actuar. El problema es que se condena injustamente a Job. b) Delante a esta posición de los amigos, Job y el lector reacción (éste sabe desde el principio que el desafío de Satán a Dios es porque Job es justo). ¿Cómo puede reaccionar Job? Responde diciendo la verdad, disculpándose, pero al mismo tiempo tiene que inculpar a otro, que inevitablemente es Dios. Se presenta así la problemática del libro: o es culpable Job o es culpable Dios. De esta manera Job cae en la trampa de los amigos, razonando como ellos, ya que Job se pone a la búsqueda del culpable y no es así como se llega a la solución, pero esto no se verá hasta el final, cuando Dios intervenga. Pero Job actúa de manera diversa a sus amigos. Al mismo tiempo que acusa a Dios, se apela a la justicia de Dios, quiere el confronto. Aun diciendo que Dios es injusto, afirma que Dios es justo y es porque reconoce que Dios es justo que quiero confrontarse con él. Por el mismo hecho de acusar a Dios, Job está afirmando que él cree en un Dios justo y que está buscando a un Dios bueno, e invita a Dios a mostrarse como es: como un Dios justo y bueno. Job tiene el valor de poner en crisis sus certezas para buscar una certeza más grande; tiene valor para hablar y acusar a Dios, a lo que tiene verdaderamente miedo es a que Dios sea de verdad injusto.
Por este doble binario, es por donde se desarrolla la lucha de Job con Dios y con los amigos. Líneas de pensamiento.
a) Los amigos:
- recurre (como hacen los sabios) a la experiencia; 4,7-9: 7 ¿Recuerdas un inocente que haya perecido? ¿Dónde se ha visto un justo exterminado? 8 Yo sólo he visto a los que aran maldad y siembran miseria, cosecharlas. 9 Sopla Dios y perecen, su aliento enfurecido los consume. Es el discurso del sabio, invita a mirar alrededor; pero, la historia de Israel no es otra cosa que el morir del justo (Abel, José, ect.) por ello el discurso no puede ser consolador para Job.
- Aconseja: 5,8-11: 8 Yo que tú acudiría a Dios para poner mi causa en sus manos. 9 Él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin cuento; 10 da lluvia a la tierra, riega los campos, 11 levanta a los humildes, da refugio seguro a los abatidos. Recurre al Dios de la fe, al Dios auténtico, pero que es puesto en cuestión por la situación de Job. No se trata de negar a Dios sino de descubrir su auténtica grandeza (éste es el gran desafío de Job). Elifaz acusa a Dios y al mismo tiempo aconseja a Job recurrir al mismo Dios que lo está matando. En realidad Job se confronta con Dios, pero no como quiere Elifaz (no viendo la realidad) sino viendo la realidad y en actitud de reconocer el misterio.
- Elifaz introduce otro tema típicamente sapiencial: la corrección, el castigo: 5,17-18: 17 Dichoso el hombre a quien Dios corrige: no rechaces el escarmiento del Todopoderoso, 18 porque él hiere y venda la herida, golpea y cura con su mano. El castigo visto como el modo de atender al hijo (cf. Proverbios). La interpretación que Elifaz da del sufrimiento de Job es de corrección; todos los amigos recurren al discurso sapiencial. Esto marca el hecho de la crisis de la sapiencia clásica. Este recurrir a la sabiduría antigua, no quiere decir que se avale ésta, sino que se supera: la antigua sapiencia retributiva es válida siempre que pueda ser profundizada para darle un nuevo valor. El sufrimiento es entendido como corrección, pero de una nueva manera, pues en el caso de Job no hay culpa que corregir. En otras palabras, la sabiduría debe saber afrontar los nuevos valores pero sin olvidar los antiguos.
En el cap. 8 comienza a hablar Bildad que inicia presentando el tema de la justicia, y encontrando una solución original: 8,2-7: 2 ¿Hasta cuándo hablarás de esa manera y serán tus palabras un huracán? 3 ¿Puede Dios torcer el derecho o el Todopoderoso torcer la justicia? 4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los entregó en poder de sus delitos. 5 Pero si tú madrugas por buscar a Dios y suplicas al Todopoderoso, 6 si te conservas puro y recto, él velará por ti y restaurará tu legitima morada; 7 tu pasado será una pequeñez comparado con tu magnífico futuro. La solución que Bildad ofrece es la de buscar un culpable con el fin de justificar la injusticia, y lo encuentra en los hijos de Job. En su visión dice: si ellos son culpables y buscas a Dios pidiendo gracia, te encontrarás en una situación mejor. Es la aceptación de un Dios que castiga a los hijos y la invitación al padre para que abandone a sus hijos (cf. Job 1); pero, ¿Dios puede ser alguien que mata? ¿se puede buscar a un Dios así?. El verbo buscar (v5) es nominativo, proviene del sustantivo aurora e indicaría la búsqueda desde el alba, desde el amor, del que no duerme por deseo del otro. Este tipo de amor viene sugerido por Bildad, en el confronto con un Dios que ha matado a sus hijos. En línea de principio, este discurso pertenece a la sapiencia antigua; es positivo, pero fuera de lugar en la situación del hombre que tiene delante. Es una sabiduría válida pero que no tiene en cuenta al hombre al que va dirigida. Job replicará diciendo que ésta no es sabiduría, aunque al final (en el epílogo) las cosas serán como decía Bildad.
Zofar (cap. 11): Empieza afirmando la necesidad de intervenir para que Job no hable como un necio. 11,13-20: 13 Si está firme tu corazón, extiende las manos hacia él; 14 si hay maldad en tu mano, aléjala, y no more en tu tienda la injusticia. 15 Entonces podrás alzar la frente sin mancilla, acosado, no sentirás miedo, 16 olvidarás tus desgracias o las recordarás como agua que pasó; 17 tu vida resurgirá como un mediodía, tus tinieblas serán una aurora; 18 tendrás tranquilidad en la esperanza, escarbarás y te acostarás tranquilo, 19 te tumbarás sin que nadie te espante, y muchos buscarán tu favor. 20 Pero a los malvados se les ciegan los ojos, no encuentran escapatoria, su esperanza es un soplo. Expone el principio de retribución, pero con la connotación de una religión interesada que es precisamente el tema que Satán había presentado en el prólogo a Dios, la religiosidad que Dios sostenía no era la de Job.
Ante los discursos de los tres amigos, Job, igual que en el prólogo (ahora las desgracias son sus amigos) se mantiene fiel. Job rechaza la visión de los amigos y busca el confrontarse directamente con Dios.
Respuesta a Elifaz (cap. 6-7): La respuesta a Elifaz comienza con una lamentación, acusando a los amigos de ser desleales por recurrir a la mentira, y acaba afrontando directamente a Dios. La estructura es clara: lamento confronto con los amigos lamento confronto con Dios
Job afirma que su situación es tal, que el único reposo parece ser el sueño, pero éste es también una ilusión, pues el sueño se hace pesadilla. Al final acabará afirmando que es mejor morir. Job se encuentra en situación de poner a prueba su fe 7,16-20: 16 No he de vivir para siempre: déjame, que mis días son un soplo, 17 ¿Qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él, 18 para que le pases revista por la mañana y lo examines a cada momento? 19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí la vista y no me dejarás tragar saliva? 20 Si he pecado, ¿qué te he hecho? Centinela del hombre, ¿por qué me has tomado como blanco y me he convertido en carga para mí? 21 ¿Por qué no me perdonas mi delito y no alejas mi culpa, si muy pronto me acostaré en el polvo, madrugarás por mí y ya no existiré?.
Job utiliza aquí el Sal 8, pero con un traslado de la perspectiva: la fe es la del salmo 8, pero es contradictorio, es perversión, porque Dios se cuida del hombre pero agobiándole, sofocándole. Si Dios cuida del hombre, éste no debe tener sobre sí el peso de sí mismo, en cambio tiene un pero terrorífico encima. Dios, que debería ser el custodio (Sal 121) del hombre, se ha convertido en su tirano. En Jer 4,17[1], tenemos un juego de palabras similar, se utiliza el verbo Ómr (rmv)[2], en Job se usa el verbo nsr (rcn) con un significado análogo, pero con el sentido de custodiar para mantener con vida, protegido, incluso puede significar vigilar o asediar manteniendo prisioneros, y esto es precisamente lo que no acepta Job: el Dios que debería ser su guardián, se convierte en carcelero. Lo que Dios debería hacer, dice Job, es perdonar su culpa (pero él es inocente). Puede admitir una doble interpretación:
- El hombre que reconoce que siempre tiene algo que purificar. - El torturado que ante la tortura confiesa todo lo que no ha hecho.
El verbo buscar es el mismo que usa Bildad, ese buscar especial. La afirmación final deja el discurso con dudas, porque Job dice que él muere y es ahí donde comenzará la lucha con Dios. ¿Es cierto el salmo 8? ¿El hombre está para el bien o para el mal? De todos modos Dios se debe manifestar e intervenir para demostrar que es bueno, para demostrar que está en comunión con su creatura.
[1] Jer 4,17 como guardas de campo te cercan, porque te rebelaste contra mí. [2] Recordemos que significa custodiar para evitar que alguien salga o entre
Respuesta a Bildad (cap. 9-10) Es imposible afrontar a Dios, ¿cómo puede un hombre tener razón frente a Él?.
9,2-4: 2 Sé muy bien que es así: que el hombre no lleva razón con Dios. 3 Aunque pretenda pleitear con él, no le responderá de mil razones una. 4 Sabio de mente, rico de fuerza, ¿quién le resiste y queda ileso?
A continuación Job describe a Dios como creador, con los mismos elementos que se encuentran en la respuesta de Dios: cuando Dios se manifieste lo hará como Dios creador. La llegada de Dios es imposible porque no hay igualdad, no hay posibilidad de diálogo, es demasiado potente. No existe la posibilidad de un confronto jurídico.
9,20-22: 20 Aunque tuviera yo razón me condenaría, aunque fuera inocente, me declararía perverso. 21 Soy inocente; no me importa la vida, desprecio la existencia; 22 pero es lo mismo –os lo juro–: Dios acaba con inocentes y culpables.
Job presenta aquí el problema en toda su gravedad. Declarar su inocencia sería orgullo de frente a Dios, una autoafirmación delante a Dios y por ello es un motivo de condena. Es por este motivo que dice que es lo mismo ser inocente que culpable, será igualmente condenado. ¿Qué hacer? Apelarse a Dios contra el mismo Dios. Esta es la única vía para Job. La esperanza de Job es que si Dios deja de asustar entonces se podría intentar el confronto: 9,34-35: 34 y apartar de mí su vara, para que no enloquezca con su terror. 35 Así hablaría sin miedo; de lo contrario no soy dueño de mí mismo.
En el capítulo 10 Job se dirige a Dios acusándole: 10,2-3: 2 Pediré a Dios: “No me condenes, hazme saber qué tienes contra mí”. 3 ¿Te parece bien oprimirme y desdeñar la obra de tus manos, mientras alumbras los designios del malvado?
Job apela al buen sentido de Dios, resituándole delante del no-sentido de lo que está haciendo. Si Dios no es un hombre, ¿por qué se comporta como un hombre? Si Dios no es injusto, ¿por qué se comporta injustamente? Lo insensato es que Dios se comporta como un hombre, pero al mismo tiempo que se comporta de esta manera se está encarnizando contra su propia criatura. Las manos de Dios son las manos que plasman, que crean, las manos que deberían amar y atender, pero para Job son manos que estrujan, que oprimen, que destruyen y esto es una injusticia; es ésta la locura que Job denuncia y de la que quiere ser liberado, por ello se apela a Dios para que Él lo libere de Sí mismo: 10, 7-9: 7 ... aunque sabes que no soy culpable y que nadie me librará de tus manos? 8 Tus manos me formaron, ellas modelaron todo mi contorno, ¿y ahora me aniquilas? 9 Recuerda que me hiciste de barro, ¿y me vas a devolver al polvo?
Job recuerda a Dios lo que debe ser, e intenta que se confronte consigo mismo, para que así se dé cuenta de su locura. Al final retornar los mismos elementos de Job 3 y Jer 20.
Respuesta a Sofar (cap. 12-14). En la respuesta a Sofar se ve más claro que Job debe luchar en los frentes distintos: los amigos y Dios. 13,2-5: 2 Lo que sabéis vosotros yo también lo sé, y soy menos que vosotros. 3 Pero yo quiero dirigirme al Todopoderoso, deseo discutir con Dios, 4 mientras vosotros enjalbegáis con mentiras y sois unos médicos matasanos. 5 ¡Ojalá os callarais del todo, eso sí que sería saber!.
En el prólogo, los amigos callaban por compasión, aquí es distinto este silencio: 13,7-8: 7 ¿o es que intentáis defender a Dios con mentiras e injusticias? 8 ¿Queréis ser parciales a su favor o haceros abogados de Dios?.
No es sólo sapiencia la que calla por compasión, también lo es la del que calla porque sabe que su hablar es falso, de quien para defender a Dios necesita recurrir a mentiras. La diferencia con los amigos, es que Job busca la verdad y los amigos repiten las mismas cosas hablando de Dios y Job habla a Dios; Job reza, lucha y se descubre que esa es la mejor teología, la auténtica sabiduría. En 13,13-14 cierra definitivamente el frente de los amigos y pasa directamente al confronto con Dios, jugándose el todo por el todo. 13,13-14: 13 Guardad silencio que voy a hablar yo: venga lo que viniere, 14 arriesgaré todo, me jugaré la vida.
El versículo 15 es difícil de leer: aunque intente matarme, lo aguardaré. Se trata del desafío final. Job arriesga todo en el confronto, con tal de que se haga ver la verdad. El aceptar el riesgo puede ser considerado a su favor, pero el saberse inocente no concuerda con lo que le sucede. El es capaz de arriesgar todo con tal de que Dios deje de “jugar sucio”. Para Job la verdad consigo mismo y con Dios vale más que la vida. No sólo Job está pronto a morir (13,19) sino que el callar en este momento significa morir, porque su enfrentamiento con Dios vale más que morir. De 13,23 hasta los primeros versículos del capítulo 14, Job muestra los límites que Dios ha puesto al hombre y pide a Dios que deje al hombre vivir en paz dentro de esos mismos límites. En el capítulo 14, Job inicia una meditación de estilo claramente sapiencial: 14,1-3: 1 el hombre nacido de mujer, corto de días, harto de inquietudes; 2 como flor se abre y se marchita, huye como la sombra sin parar. 3 ¿Y en uno así clavas los ojos y me llevas a juicio contigo?
Con la imagen del árbol (14, 7ss) Job expresa la desesperanza del hombre comparada con la esperanza del árbol, y ante esta visión de muerte (11-12) emerge un nuevo sueño para Job (13ss) la muerte es el lugar donde espera poder reencontrar a Dios. El versículo 16 (entonces contarías mis pasos, no vigilarías mi pecado) se puede entender de doble manera: como una recaída en el presente, o en sentido positivo de quien toma para sí la atención del hombre; una tercera posibilidad sería la de considerar la negación de 16b con una doble función, valiendo también para 16a y por tanto sería una visión completamente positiva, que es la del Dios que Job espera que sea el verdadero Dios y por esta esperanza está dispuesto a superarlo todo. La muerte es vista como un lugar amigo, momentánea, como un lugar que sirve para esperar que Dios cambie. En el versículo 14, aparece el término s~b~.(yaib'c) que significa ejército, milicia preparada para la batalla, servicio militar, y que es también aplicado a la corte celestial o a la corte de los levitas que en el templo se dan el turno de guardia. El uso de este término llama a una situación difícil del pueblo y puede hacer referencia también a la tribulación, a la fatiga. En este contexto puede indicar el paso del turno de tribulación, de sufrimiento, por el cual parece que Job se habitúa a la idea de que para encontrar a Dios vale la pena morir. Pero este sueño se funde (14,18ss). La realidad es que después del sueño, toda esperanza es arrastrada como en un aluvión y sólo queda el sufrimiento y el llanto. Queda el deseo de Dios, de un Dios que está esperando, de un Dios que se acuerda del hombre, que tiene deseo del hombre, que perdona; Job continúa, a pesar de todo, dirigiéndose al Dios bueno aunque él no lo vea y necesita que sea Dios mismo el que se muestre, el que se haga visible. El segundo y tercer ciclos de discursos continúan con este tipo de problemática, que se concluye con el gran m~sal de Job y en medio se sitúa el capítulo de la sapiencia (c28).
Cap. 28 Elogio de la sapiencia.
Muchos autores piensan que se trata del último texto añadido al libro de Job, tanto por su composición como por su situación en el libro. Se trata de una inserción en un momento decisivo del libro. Desde el punto de vista lingüístico es un texto muy difícil, especialmente en las pequeñas unidades, aunque el sentido global es claro. Se puede hacer la siguiente división: 1-11 Bloque de actividades del hombre: Trabajo en las minas 12 Estribillo 13-14 Respuesta 15-19 Bloque de actividades del hombre: comercio 20 Estribillo 21-22 Respuesta 23-27 Sólo Dios la conoce: actividad de Dios 28 Respuesta a dónde está la sapiencia.
Primer bloque: 28,1-11
28,1-11 1 Tiene la plata veneros, el oro un lugar para refinarlo, 2 el hierro se extrae de la tierra, al fundirse la piedra, sale el bronce. 3 El hombre pone fronteras a las tinieblas, explora los últimos rincones, las grutas más lóbregas; 4 perfora galerías un pueblo extranjero, olvidados de los pies, oscilan suspendidos lejos de los hombres. 5 La tierra que da pan se trastorna con fuego subterráneo: 6 sus piedras son yacimientos de zafiros, sus terrones tienen pepitas de oro, 7 Su sendero no lo conoce el buitre, no lo divisa el ojo del halcón, 8 no lo huellan las fieras arrogantes ni lo pisan los leones. 9 El hombre echa mano al pedernal, descuaja las montañas de raíz; 10 en la roca hiende galerías, atenta la mirada a todo lo precioso, 11 ataja los hontanares de los ríos y saca lo oculto a la luz. El sujeto, indicado en el versículo 3, en el texto hebreo se sobreentiende. La más profunda oscuridad, en referencia a la oscuridad y las sombras (salm~wet, tw,m'l.c;), en posible referencia a las tinieblas infernales. El hombre es capaz de llegar al corazón de la tierra, donde se encuentras las sombras de la muerte. El versículo 4 es difícil de comprender, aunque pueden verse alusiones de tipo mitológico que se habrían perdido; otra vía de interpretación estaría en la descripción del trabajo minero. Los versículos 5 y 6, están en referencia al jardín de Gen 2, la tierra que da pan y esconde tesoros en su interior. Del 7 al 11, describe la actividad minera, y la exploración de los ‘hontanares’ de los ríos, que en traducción directa del TM, sería el llanto de los ríos (mibbekT,ykiB.mi).
Como línea de interpretación tenemos la descripción de un trabajo que lleva al hombre al límite de sus capacidades; a un lugar (la mina) en donde el hombre necesita la sabiduría. El hombre necesita ir más allá de su naturaleza, porque el hombre existe para habitar la superficie de la tierra y no para trabajar bajo ella. Y lo que es más importante, lleva la luz al lugar de las tinieblas.
Pero la pregunta es, ¿el hombre puede conocer todo?.
28,12: Pero la Sabiduría, ¿de dónde se saca?, ¿dónde está el yacimiento de la prudencia?
La respuesta es clara, el hombre no puede conocer todo:
28,13-14: 13 El hombre no sabe su precio, no se encuentra en la tierra de los vivos. 14 Dice el Océano: “No está en mí”, responde el Mar: “No está conmigo”
Es inútil excavar, ir hasta el fondo, porque allí no se encuentra la Sabiduría. En el versículo 13, para designar al hombre se utiliza el término enoÓ (vwOna/), que se utiliza para indicar la fragilidad del hombre, y este hombre frágil, que es capaz de desarrollar todos estos trabajos, no puede conocer el precio de la Sabiduría (aunque en la LXX, precio se traduce por vía). El término hebraico utilizado para precio, lo podemos encontrar en otras lenguas semíticas con el significado de casa, residencia. Así, pues, podríamos estar ante un nuevo caso de paralelismo de Jano.
hebreo à precio LXX à Vía Semíticas à su residencia
Si tomásemos el campo semántico de camino – residencia, haría referencia a todo el discurso anterior sobre la actividad minera del hombre, por más que excava no consigue encontrar la casa, la vía de la Sabiduría; pero con el significado de precio, haría referencia a la sección que viene a continuación que hace referencia a la actividad comercial del hombre. En la siguiente sección (15-19), se desarrolla una nueva actividad del hombre: el comercio. Tampoco con el intercambio de bienes o pagando un precio es posible procurarse la sabiduría. Una actividad, que sobre todo en el medio oriente, necesita una sabiduría especial, como es el intercambio comercial de los materiales obtenidos por los mineros (hay que saber identificar los minerales, saber contratar la mercancía justa al mejor precio, etc.), tampoco con esta actividad sabia es posible encontrar la Sabiduría[1]. Viene nuevamente el estribillo, que pregunta dónde y cómo encontrar la Sabiduría, pero la respuesta en esta ocasión presenta una novedad:
28,21-22: 21 Se oculta a los ojos de las bestias y se esconde de las aves del cielo. 22 Muerte y Abismo[2] confiesan: “De oídas conocemos su fama”
La Sabiduría se esconde, pero en este caso tanto el Abismo como la Muerte han escuchado su fama; se trata de una frase ambigua que puede hacer referencia a algún conocimiento, aun cuando éste no sea directo (en 42,5: Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos, la respuesta de Job pone en contraposición el ver y el conocer, con el hecho de haber oído hablar de ella). Por tanto, podemos decir que el “conocer de oídas la fama” se contrapone al hecho de ver, por ello, no se puede afirmar que la Devastación y la Muerte sepan dónde está la Sabiduría. En otros textos del Antiguo Testamento, donde aparece la expresión, parece señalar simplemente una toma de conciencia de la cosa, dónde el hecho de oír provoca fuertes reacciones:
Sal 18, 45: por mi fama se me sometían. Los extranjeros me adulaban. Jer 37,5: cuando los caldeos que sitiaban Jerusalén oyeron la noticia, levantaron el cerco de la ciudad. Jer 50,43: Al oír su fama el rey de Babilonia se acobarda, lo atenazan ansias y espasmos de parturienta. 1 Re 10,1: La reina de Sabá oyó la fama de Salomón y fue a desafiarlo con enigmas. De 2,25: Hoy comienzo a sembrar pánico y terror por todos los pueblos bajo el cielo; al oír tu fama, temblarán y se estremecerán ante ti. Job 28,22: De oídas conocemos su fama.
La muerte y el abismo no ven la Sabiduría, pero tienen algún tipo de conocimiento de ella, tienen una percepción superior a la expresada en la primera respuesta (versículo 14): De esta manera el misterio de la muerte se acerca a la Sabiduría y esto es importante para el desarrollo del libro, puesto que el problema que se plantea es el morir. Descubrir la propia verdad, cuyo inicio es la muerte, es sabiduría, por ello hay algo de Sabiduría dentro de la propia muerte, hay una posibilidad de hacer una experiencia de Sabiduría al morir.
A partir del versículo 23, Dios es el protagonista del capítulo:
28, 23-27: 23 Sólo Dios sabe su camino, sólo él conoce su yacimiento, 24 pues él contempla los límites del orbe y ve cuanto hay bajo el cielo. 25 Cuando señaló su peso al viento y definió la medida de las aguas, 26 cuando impuso su ley a la lluvia y su ruta al relámpago y al trueno, 27 entonces la observó y la calculó la escruto y la asentó. 28 Y dijo al hombre: “Respetar al Señor es sabiduría, apartarse del mal es prudencia”.
Al final del capítulo se sabe dónde se encuentra la Sabiduría: en la enseñanza de Dios, porque sólo Dios posee la Sapiencia y sólo él puede indicar la vía para encontrarla. El hombre debe aprender la Sabiduría de Dios que solamente se hace visible cuando él la dona; la Sabiduría es 28,28, que no es otra cosa que lo que Job hacía desde el principio. En realidad nos encontramos en la misma situación que al inicio del libro, donde el problema de Job permanece intocable. La respuesta de Dios no puede venir de las viejas concepciones de la Sabiduría y es precisamente para obtener la auténtica respuesta de Dios que Job lucha. Por ello el monólogo de Job concluye con el desafío a Dios, mediante un juramento de inocencia haciendo irrevocable su acto de desafío. Todo el capítulo 31 es un revelar todo lo que Job no ha hecho de mal. Al final presenta el desafío a Dios: 31, 35-37: 35 ¡Ojalá hubiera quien me escuchara! ¡Aquí está mi firma! Que responda el Todopoderoso, que mi rival escriba su alegato: 36 lo llevaría al hombro o me lo ceñiría como una diadema; 37 le daría cuenta de mis pasos y avanzaría hacia él como un príncipe.
Job se sabe inocente, y por ello pone su firma y es desde este momento que puede afrontar a Dios sin miedo. Job comienza a caminar hacia Dios y le cuenta los pasos, porque ya va directamente hacia él, ya no le tiene miedo, va con la confianza de que la verdad deberá triunfar. Job con estas palabras finales hace el último gesto de desafío y es el último acto que realiza. Después de ello, sólo queda que Dios responda.
Finalmente (a partir del cap. 38) Dios se manifiesta a Job en medio a una tormenta, es decir se manifiesta como el Dios de la creación. Es una respuesta, pero que en la realidad no son sino una larga serie de preguntas dirigidas a Job. Posiblemente Dios está pidiendo a Job que recorra un camino de autoconciencia, le ayuda a tomar conciencia de la realidad y a que sea él mismo quien dé una respuesta, que sea él mismo quien confiesa su propia verdad. Es el descubrimiento de un mundo del cual el hombre no sabe prácticamente nada y esto lo debe descubrir el propio Job: tomar conciencia de que no sabe casi nada. Dios, con sus preguntas, pone delante de Job los secretos del cosmos para que pueda comprender que le son desconocidos. Es llevado, en cierto modo, fuera de sí, para poderse confrontar consigo mismo y reconciliarse con la propia verdad. De esta manera, Job comprenderá que no puede comprender. El mundo que Dios pone delante de Job, es un mundo bueno, gratificante. Dios aparece potentísimo y en cambio, Job no puede responder a nada. El mundo es el de Gen 1, delante al cual se encuentra a Dios; un mundo bello hecho por Dios y no por Job. Él puede enfrentarse, sin miedo, a una verdad: es imposible para el hombre comprender los secretos de la creación. Si Job no sabe designar las estrellas, mucho menos puede comprender los misterios de la vida humana. Prov. 3,14-15: 14 es mejor mercancía que la plata, produce más rentas que el oro, 15 es más valiosa que los corales, no se la compara joya alguna. Prov. 8,10-11.19: 10 Recibid mi corrección y no plata, un saber más precioso que el oro; 11 porque la sensatez vale más que los corales y ninguna joya se le puede comparar. 19 mi fruto es mejor que el oro puro, mi renta vale más que la plata. Sab 7,9: no le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro a su lado es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. [2] Abismo es sinónimo de Devastación |